Desde mis nuevas sillas de oficina

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silla_averageDesde mis nuevas sillas de oficina.

Puede que sea por la emoción del estreno, pero de verdad, no recuerdo haber tenido una silla de trabajo mejor que este nuevo sillón de average.es

Buenas sillas de oficina hay muchas, no lo pongo en duda. Desde luego, aquí no faltan. Ni siquiera necesito entrar a la página para comprobar sus variedades y calidad. Basta echar una mirada a mi alrededor para ver una considerable representación de éstas.

Aquí mismo, frente al escritorio, tengo un buen par de sillas de invitados, tipo cantiléver, ligeras, con sus reposabrazos, y ese cierto aire de fina chulería.  Junto a las mesas de trabajo a ambos lados de la mía, destacan por su diseño moderno, elegante, y de cuidada ergonomía, sendas sillas operativas. Un poco más allá, en el recibidor, presume sus dones una coqueta bancada de tamaño, color  y propósito muy apropiados. Y muy cerca de ahí,  aunque fuera de la vista, están siempre disponibles unas cuantas sillas plegables, de probada utilidad. Podría describir también los taburetes de la mesa para café,  entre otras: ¡me darían las uvas!

silla_averageNuestras sillas, además de cumplir su específica función, son cómodas y fiables.  Me consta  -¿a quién no?- que no todas lo son.  ¡Cuántos culos no habré visto rodar por ahí! Seguramente, nadie se quejará de la suave consistencia de estos asientos, ni de sus tapizados transpirables, mucho menos, de sentirse en peligro de acabar cayendo al suelo. Todas las sillas de nuestros escritorios son ideales para trabajar con el ordenador, y merecen mención especial por la calidad de sus materiales, y por sus mecanismos para ajustar la altura y profundidad de asientos, y sus respaldos regulables. Poco se les podría reprochar a nuestras sillas, pero, con el perdón de las demás, esta nueva silla mía no tiene parangón.

Mejor que silla, debería llamar al mullido sillón, mi trono particular. Apoltronada en este espacioso y flamante asiento, hasta me creo algo más joven y capaz; desde aquí, parece verse todo con mayor claridad, incluso si miro hacia atrás.

silla_averageJusto al momento de estrenarlo, he recordado la gloriosa sensación que me infundía ocupar la silla del despacho de mi padre. Aunque de sobra sé que ni esta nueva, ni ninguna otra silla, podrá elevarme a tal altura. No, jamás volveré a sentirme  tan grande como cuando me sentaba allí, donde hoy he creído verme otra vez, girando en la cima del mundo, con mis entonces pequeños pies muy lejos del suelo, a ras del borde del sillón de papá.