Inyeccion de tinta en Madrid

Impresora MultifuncionUna impresora y la voluntad de Lucía.

A 1988 se le acababa su noviembre, y a mí, el plazo de entrega de un importante trabajo de la universidad, el primero, además, hecho en un ordenador. Por lo visto, muchos de mis compañeros también habían dejado sus deberes para última hora: media docena de estudiantes hacía cola para usar los dos ordenadores, y la única impresora de nuestra facultad. Comprendí que sería inútil quedarme a esperar mi turno, pues mucho me temía que ni pasando allí toda la noche alcanzaría a terminar de corregir e imprimir las casi 60 páginas del documento. Debía encontrar otra impresora, a como diera lugar.

En esos tiempos una máquina de escribir eléctrica todavía era una modernidad. A la mayoría de mis contemporáneos,  los vocablos fax, cedé, tóner, plotter, escáner, lápiz de memoria, o cualquier otro de esos términos relacionados con el por entonces pujante mundo de la informática y la impresión digital, nos habrían sonado a lenguaje de ciencia ficción. Claro que sí, quienes apenas aprendíamos a manejar los procesadores de texto y, aquella tarde en cuestión, dependíamos de la lenta impresión de un ruidoso armatoste, no habríamos podido creer que, al cabo de pocos años, íbamos a ser habituales usuarios de máquinas capaces de imprimir los trabajos de todos en pocos minutos. Puede que ahora, ante tantos sorprendentes ingenios, nos admiremos menos de las prestaciones de la actual impresora, pero es en verdad una maravilla del progreso la manera en que se ha optimizado la tecnología, e incrementado la accesibilidad de ésta.

Impresoras_3DHoy día, en average.es lo sabemos bien, además de las diferencias básicas de la impresora, en lo referente a su uso, velocidad de impresión, escala cromática, y a sus técnicas de funcionamiento (impacto, inyección, impresión térmica, o por emisores de tinta láser o LED), las impresoras también se distinguen de acuerdo a su tipo de conexión (USB, Ethernet, inalámbrico, etc.). Cada vez son más los hogares que disponen de las llamadas  multifunción, capaces de fotocopiar y escanear, o capturar imágenes. Muy pronto, quizás, se nos hará igual de familiar y útil la asombrosa impresora tridimensional, ya disponible para uso doméstico.

Comenzaba a oscurecer cuando, presa de la desesperación, llamé a la puerta de mi tío Rubén. Él y toda su familia me recibió con solícita y cariñosa comprensión; incluida mi pequeña prima Lucía, quien al momento de mi llegada, estaba haciendo sus deberes, sentada a la mesa del comedor. Apenas le hice caso a la niña, pero no podía entretenerme, debía dedicar cada minuto al documento; ni quiera quise detenerme para cenar. Nada más llegar, introduje mi disquete en el puerto del ordenador, y me centré en la corrección documento.

Era mucho más de media noche en el reloj. Todos dormían. Yo, con gran alivio, veía asomar, lenta y ruidosamente, las líneas de los gráficos de las últimas hojas. Celebraba haber podido terminar, pero sobre todo, pensaba en Lucía, quien antes de irse a la cama, había pasado a darme las buenas noches,  y al saberme todavía muy agobiada por la posibilidad de no poder entregar a tiempo el trabajo, me hizo una proposición. Jamás olvidaré soñolienta carita de la niña, y sus palabras: “prima no te preocupes, yo puedo ayudarte a pasar en limpio ese trabajo, pondré mi mejor letra”- me dijo, con un lapicero en ristre y absoluta convicción-.

12 noviembre, 2015
Impresora

Una impresora y la voluntad de Lucía

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