Notas adhesivas de colores en Madrid

Post-itsTiempos de Post-its

Tiene que ser él -se decía Ofelia, mientras marcaba su clave para entrar a Facebook-. Esperaba poder confirmarlo enseguida. Había pasado buena parte de la mañana pensando en el hallazgo de la noche anterior: el perfil de aquel desconocido Danilo, que sin embargo, le hiciera evocar un episodio de su juventud, ligado a unos anónimos Post-its, ya casi olvidados.

Ofelia no pudo evitar sonreír ante el recuerdo de aquellos papelitos amarillos que, durante cierta temporada en la universidad, solía encontrarse por todas partes; lo mismo adheridos a la esquina de su pupitre, que a su bata, o a la carátula de su libro de anatomía. A veces  contenían un saludo, otras, una frase amable, o los versos de un poema, pero nunca el menor indicio sobre la identidad del misterioso admirador, quien además de muy tímido o bromista, demostraba sobrada habilidad para pasar desapercibido.  Ni Ofelia, ni ninguno de los amigos de su grupo de estudio, consiguieron sorprender in fraganti al colocador de los Post-its. Como mucho, llegaron a creer estar seguros de tener a un digno sospechoso; mas,  muy pronto comprendieron que se habían equivocado de persona. Con gran asombro descubrieron, por deducción, que el probable autor de los anónimos era el apreciado Dani, y entonces, además, supieron que ya nunca volverían a verlo. Nadie había podido imaginar, que Dani fuese a abandonar el país para siempre.

Al desaparecer él, desaparecieron los mensajes, y al poco tiempo, también la ilusión con la que Ofelia se había acostumbrado a esperarlos. Al principio, la sola visión de un cubo de Post-its, le devolvía a Ofelia el recuerdo del enigmático amigo, pero a al cabo de varios años, esos coloridos y cotidianos auxiliares de papel, se habían ocupado de ayudarla a recordar demasiadas cosas.  No, esa vez no fueron los Post-its,  sino el casual encuentro con el familiar nombre, sobre todo, junto a sus tan singulares apellidos, lo que le hizo rememorar aquel momento de su vida.  Igual es una coincidencia -reparó Ofelia-, pues era consciente de que, pese a todo, ese aún joven contemporáneo, de bronceado semblante, pronunciadas entradas, y barriguita cervecera, por lo visto, graduado en la Universidad del Sur de Florida, bien podía ser otro paisano homónimo, con algún  contacto de FB en común. Habían pasado muchos años,  Ofelia se temía que, quizás, él tampoco la reconocería a ella en la mujer de las recientes fotos de su muro. Aun así,  ella quería salir de dudas. Desde luego, sobre los Post-its, no diría palabra. Sólo pretendía saber si quien entonces sonreía distante en la pantalla, era el mismo Danilo, recién rescatado del olvido.

Finalmente, Ofelia se decidió a preguntar: ¿Eres el Dani del grupo 2 de la facultad de Medicina?

post_itHabía llegado el momento de saber la respuesta. Para él sería medio día, ella, en cambio, veía atardecer, y estaba muy impaciente. Pero ya no tendría que seguir esperando. Nada más entrar a FB, vio aparecer el llamativo primer plano de un cubo de Post-its: “Sí, soy yo”, ponía.

23 noviembre, 2015
Post its

Tiempos de Post-its

Tiempos de Post-its Tiene que ser él -se decía Ofelia, mientras marcaba su clave para entrar a Facebook-. Esperaba poder confirmarlo enseguida. Había pasado buena parte […]