Pluma estilográfica

Pluma estilográfica

Pluma estilográfica. La gran olvidada sigue viva.

Una pluma estilográfica es un instrumento de dibujo técnico y escritura, que contiene un depósito de tinta líquida compuesta principalmente de agua. La tinta se queda en este depósito gracias a la presión atmosférica hasta que es utilizada.

La tinta alimenta al plumín, la pieza metálica final, a través de un canal por la combinación de la gravedad y la capilaridad. Para rellenar el depósito hay varios métodos, incluyendo reemplazar el depósito por otro, rellenarlo con un cuentagotas o succionar la tinta desde un tintero.

Las plumas estilográficas son consideradas por muchos escritores como las mejores herramientas para escribir o dibujar con tinta sobre papel. Sin embargo, son más caras generalmente, más difíciles de mantener y más frágiles que los bolígrafos. Además, no se pueden utilizar con tintas basadas en aceites o sólidas.

Se suele decir que las plumas estilográficas requieren menos presión manual al escribir que los bolígrafos. Esto permite sesiones de escritura de mayor duración y más cómodas, por lo tanto de menor fatiga física. Además, las tintas disponen un surtido de colores mayor que las que existen para los bolígrafos, proporcionando una amplia elección del color a usar.

El plumín

plumin

El plumín está hecho generalmente de acero inoxidable u oro. El plumín de acero tiene una cobertura más resistente, pues el punto del plumín se desgasta más rápidamente por la abrasión del papel. En el centro de plumín existe un pequeño agujero, denominado respiradero, que permite el intercambio de aire por tinta en el depósito. Aunque el ancho de la escritura depende de muchos factores (tipo de papel, presión, densidad de la tinta…) puede ser referente una relación como la que sigue:

  • EF – 0,6 mm – Extrafino
  • F – 0,8 mm – Fino
  • M – 1,0 mm – Medio
  • B – 1,2 mm – Grueso


Mecanismos de llenado

Actualmente la mayoría, que no todas, de las plumas estilográficas en el mercado usan un sistema doble, permitiendo el uso de cartuchos y el uso de un cargador adaptable a la boquilla receptora del cartucho. El cargador puede funcionar por émbolo, vacío o émbolo a tornillo, siendo ésta última variante la más habitual y eficiente. En plumas estilográficas de alta calidad y precio (Namiki, Pelikan, algunas Parker,…) todavía pueden encontrarse sistemas clásicos de recarga, aunque por razones más estéticas que por eficiencia o comodidad.

Cartuchos

La mayoría de las marcas de plumas estilográficas europeas y algunas otras de los demás continentes usan los llamados cartuchos estándares o universales, en tamaños corto (mide 38 milímetros y tiene una capacidad de 0,75 mililitros) o largo (mide 72 milímetros con una capacidad de 1,45 mililitros), o ambos. Estos cartuchos intercambiables son de plástico y cerrados, que al insertarlos en la pluma rompe un pequeño sello por donde saldrá la tinta. Aunque el formato llamado europeo es dominante, casi cada marca ha desarrollado históricamente sus propios cartuchos de estilográfica. Por ejemplo, las grandes casas japonesas (Pilot-Namiki, Platinum o Sailor) ni siquiera tienen compatibilidad entre sus correspondientes cartuchos. Lo mismo puede decirse de casas norteamericanas como Parker, Cross, Waterman o Sheaffer que tienen formatos de cartucho incompatibles entre sí. La mayoría de las europeas (Pelikan, Kaweco, Montblanc, Montegrappa, Faber Castell, Caran d’Ache, Inoxcrom…) usan el modelo universal; pero plumas como Aurora o Lamy tienen sus propios formatos aunque el formato Parker pueda ser utilizado con las plumas Aurora y los formatos Lamy pueden ser usados por las plumas Parker, aunque no al revés. Algunas compañías, en especial las japonesas, disponen de adaptadores para poder usar cartuchos de formato europeo con ellas. A pesar de la comodidad del uso del cartucho (por su aparente limpieza), el usuario de pluma estilográfica suele preferir el uso del cargador y el tintero para recargar su preciado instrumento.

Recomendación:

Las plumas estilográficas sufren mucho en viajes en avión (por la presurización) y, si viajan cargadas, tienden a expulsar bruscamente la tinta durante el vuelo, manchando el capuchón por dentro, desbordando de tinta el plumín y dejando (casi) vacío el contenedor interno (sea cargador o cartucho). Al aterrizar la pluma estilográfica no escribe, la tinta ha salpicado internamente todo el instrumento y, posiblemente, haya derramado su contenido por otras partes, manchando cualquier prenda cercana, especialmente en las plumas con cierre por pulsador (tipo Pilot 72) o presión. En las plumas estilográficas con cierre de rosca, esto último es menos probable. Por ello es recomendable viajar en avión con la pluma estilográfica vacía de tinta. En caso de usar cargador/convertidor, esto significa que debe viajarse, además, con tintero (que también sufre en la bodega de carga) y recargar en el momento de la llegada. Por contra, es más limpio y cómodo viajar con estilográfica descargada y cartuchos nuevos, dejando el convertidor y el tintero en el lugar de origen del viaje. Al llegar se instala el cartucho y la pluma funciona con normalidad. No hay que olvidar, a la vuelta, que debe retirarse el cartucho (aunque esté casi sin usar) y vaciar la pluma para evitar, de nuevo, el derramado brusco del contenido de la tinta que contiene.

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28 octubre, 2015

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